Este
breve ensayo, describe como la era industrial ha influenciada la educación de
nuestros tiempos, determinando que los seres humanos son visto como una máquina
aislada de los demás, y que por ende, tiene que ser igual a los demás,
comparando a la educación con la industria que fabrica productos homogéneos, en
el cual, la diversidad es una falla de producción.
En
ese sentido, P, Senge. (2002) cita a
Arthur Koetler sobre Isaac
Newton, diciendo que le asignaba a Dios una doble función: Como creador del
mecanismo del reloj universal y como su supervisor para mantenimiento y reparaciones. En esa misma línea de
pensamiento estaban Kepler, Descartes y otros científicos del siglo XVII con el
reloj como modelo del universo. Para estos sabios era natural concebir el mundo
como compuesto de componentes diversos, que se acoplan unos con otros como las
piezas de una máquina.
Y
como bien menciona P, Senge. (2002):
“Surgió
una visión del mundo que fue el fundamento de 350 años de progreso científico.
Una vez que se analizan las partes, el mundo se puede predecir y controlar,
como se controla una máquina.”
Esto
trajo grave consecuencias para la educación, ya que el poderío militar de la
época fue controlado y producido en serie y todo estandarizado A, Ponce.
(2015), de igual manera, sucedió con la educación, al grado que a las personas
se le vio como maquinas, y por ende, tenían que ser corregidas al salir defectuosas,
el defecto es la diversidad, las inteligencias múltiples que habla Howard
Gardner. En fin, los estudiantes defectuosos eran y lastimosamente siguen
siendo aquellos que no aprenden igual que el resto.
En
ese orden de ideas según P, Senge. (2002)
establece que el sistema educativo se encuentra atrapado: “Ahí está probablemente la característica más
problemática del sistema educativo, desde el punto de vista de innovación y
adaptación. Todos fuimos juntos a la escuela; todos somos producto de la
escuela de la era industrial”. El problema que presenta, es que los
estudiantes no innovan, no desarrollan pensamiento crítico, no experimentan y,
no es porque ellos no lo deseen, es porque la educación tiene esos resabios que
lo imposibilitan. En base a lo anterior, resulta interesante ver el Programa
Creando Conocimiento en el Plan Social Educativo 2009-2014, Dicho programa
tiene como objetivo “incentivar la creación de conocimiento orientado a la
práctica social, lo cual pasa por el fortalecimiento de los Centros Nacionales
de Investigación Científica y Tecnológica, de la creación de Parques
Tecnológicos como polos de Desarrollo Científico, así como del fortalecimiento
y articulación del Sistema Nacional de Innovación, Ciencia, y Tecnología” Ministerio
de Educación (2012)”. Sin embargo, este programa no contempla cambiar la forma
del aprendizaje de los estudiantes, ni contempla la atención a la diversidad,
desde ese punto de vista, es hacer más de lo mismo. Pero en especial llama
mucho la atención, que el programa está diseñado para crear una generación de
estudiantes cuyo producto final sea convertirse en investigadores que produzcan
Investigación + Desarrollo + innovación (I+D+i), con el propósito de aumentar
el desarrollo económico y social del país. Sin embargo, dejo planteada la
siguiente pregunta ¿será posible crear
personas con capacidad investigativa e innovadora con un sistema educativo
cimentado en los principios de la era industrial?
Los
supuestos de la era industrial en la educación que establece P, Senge.
(2002) son: 1) Que los niños son
diferentes y la escuela los corrige; 2) Que se aprende con la cabeza, no con el
resto del cuerpo; 3) Que todos aprenden, o deben aprender, de la misma manera;
4) Que en la clase es donde se aprende, no en el mundo; 5) Que hay niños
inteligentes y niños torpes.
Lo
anterior, viene a establecer una clara identificación en nuestro sistema
educativo que aún persisten los supuestos de la era industrial, ya que no se
toma a la persona como un ser vivo, se le considera una máquina, un producto
defectuoso que tiene que ser corregido por el docente, limitando en todo
sentido al ser humano para crear mano de obra calificada.
Por otro lado, han surgido y seguirán
surgiendo movimientos pedagógicos que abogan por una mejor educación y que día
a día luchan por implementar un nuevo modelo educativo sistémico que integre al
ser humano para que pueda desarrollar sus procesos cognitivos.
Desde ese punto de vista, para lograr
cambios significativos en la educación, nuestro paradigma educativo debe
cambiar, nuestros conceptos, ideas, valores y percepciones que la sociedad nos
ha inculcado, y aprender a aprender de una manera integral, en redes unos con otros (Assmann, 2002), de tal manera
que el proceso cognitivo de las personas no se vea fragmentado por materias,
edad, nivel escolar, contenidos curriculares. Teniendo en mente, que la educación debe ser
vista en todos sus ámbitos y aspectos, afirmando que el proceso de “conocer es un hacer por el que conoce, es
decir, que todo conocer depende de la estructura del que conoce” (Maturana
y Varela, 2003), y por ende la educación debe de ir encaminada a que la persona
se dé cuenta que la certidumbre que posee sobre determinada situación es
relativa a su realidad de ver las cosas, y ser capaz de hacer conocimiento en
relación con todo lo que le rodea y comprender que ese todo es parte de su
vida, y por ende no pude dejar de conocerlo.
Este cambio de un paradigma educativo
dominante a uno emergente, nos llevaría a tener una visión más amplia de la
educación; tal como plantea (Kapra, 1996); él plantea
una visión ecológica de la educación, es decir ecocentrista, centrada en la
tierra, contrapuesta a nuestro paradigma antropocentrista, centrado en el hombre,
en el cual la naturaleza está al servicio del hombre y no lo ve como un ser
viviente que es parte de la naturaleza, es decir no lo mira como esa relación
interdependiente entre el hombre y todos los seres vivos, en el cual somos
parte al igual que todos los seres vivos del entramado de la vida, logrando que
el sujeto cognoscente interactúe con los demás de una manera libre y
espontánea, sin necesidad que un docente le este indicado que hacer y qué no
hacer, ya que desde niños o niñas, traemos esa capacidad para investigar, crear
e innovar, sin embargo, el sistema educativo debe de proporcionar las
condiciones idóneas para que ese proceso pueda desarrollarse libremente, sin
jaulas que limiten el pensamiento, la interacción con las demás personas, el compartir
conocimiento y ayudarse unos con otros, logrando un contacto completo consigo
mismos, con los demás y con todo los que les rodea, logrando de esa manera un
proceso de aprendizaje autónomo, logrando descubrir que la realidad no es lo
que la persona pensaba, más bien, es el conjunto de ideas que se entrelazan
entre todas las personas y juntos construyen esa visión global de las cosas,
tal como afirma P, Senge. (2002) con la
implementación de la quinta disciplina en el aula, la escuela y la comunidad.
En conclusión, como sociedad, necesitamos salir de nuestra certeza y cambiar nuestro paradigma educativo, por uno que nos lleve como manifiesta (Maturana y Varela, 2006), a una visión sistémica en su más amplio sentido, generando un proceso de aprendizaje de la persona como un todo, de tal suerte, que la persona aprende integralmente, en esa relación de interdependencia con los demás seres vivos y todo lo que le rodea, creando lo que (Assmann, 2002) denomina la sociedad aprendiente.
Bibliografía
- - P, Senge. (2002) Escuelas que Aprenden. La Quinta
Disciplina. Grupo Editorial Norma, Bogotá.
- Anibal Ponce Educacion
y Lucha de Clases Libro Completo - Documents.
(2015). Documents.tips. Retrieved 1
July 2016, from http://documents.tips/documents/anibal-ponce-educacion-y-lucha-de-clases-libro-completo-562056181757d.html
- Ministerio de Educación. (2012). Programa Creando Conocimientos. El
Salvador. Recuperado de:
https://www.mined.gob.sv/index.php/temas/programas-del-plan-social-educativo/item/5496-programa-creando-conocimiento.html
- Kapra, F. (2003). La trama de la vida, una nueva perspectiva de los
sistemas vivos. Barcelona: Anagrama.
- Maturana, H y Varela,
F. (2003). El
árbol del conocimiento: las bases biológicas del entendimiento humano: La trama
de la vida, una nueva perspectiva de los sistemas vivos. Buenos
Aires: Lumen.
-Assmann. H. (2002). Placer y ternura en la educación. Hacia una
sociedad aprendiente.
Madrid: Narcea.


Interesante su planteamiento Guillermo, el caso de recetar Ritalin a niños y niñas diagnosticados con déficit atencional o hiperactividad, me hizo recordar un caso en particular.
ResponderEliminarHace algunos años escuche una historia de una amiga y estudiante de psicología, que estaba atendiendo un caso donde el motivo de consulta fue problemas de aprendizaje, era una niña que a sus escasos 5 años ya estaba con psiquiatra, la atendía una vez por mes, durante el proceso de indagación mi amiga se dio cuenta que la pareja tenía una relación muy conflictiva, padre periférico, madre encerrada en un mundo social de apariencia, con una hija no planificada, dejaba que su hija saliera a jugar fuera de la casa con otros niños sin supervisión lo que llevo un día a que la niña sufriera, un abuso sexual(4 años), el padre y la madre no quisieron denunciar por miedo al qué dirán.
6 meses más tarde la niña sufría enuresis, miedos en las noches, tenía arranques de agresividad y se distraía con facilidad en la escuela, la maestra no entendía la conducta por lo que decidió hablar con la directora y esta recomienda un tratamiento psicológico a los padres, luego fueron con una psicóloga que a su vez era psiquiatra y sin dudarlo receta ritalín y una visita mensual con un costo de $60. 6 meses más tarde ya desgastados por los costos económicos y emocionales del proceso llega mi colega y trabajo un proceso de 6 meses como parte de un requisito académico, pero hace una intervención efectiva, y comienzan a identificar el origen del problema, asumen su error de no denunciar y el daño de medicar a su hija, así como la falta de comprensión entre la pareja, su falta de responsabilidad para con su hija.
Si la educación fuera de calidad las personas, podrían prevenir estos hechos, pero la falta de educación sexual y reproductiva, hasta la investigación científica, son elementos fundamentales dentro de la educación, tenemos sistemas de justicia inoperantes, denunciar en este país es un acto de valentía, no cualquiera lo hace porque nos educan con miedo, inseguridad, falta de confianza y en total ignorancia. No hay un respeto a la dignidad humana, cualquiera puede pisotear a otro y quedar impune, el sistema revictimiza a las víctimas y el sistema educativo no intentan cambiar esa realidad y si lo hace no es al ritmo que necesitamos. Cada profesión está segmentada, estudia una parte del problema sin ver el espectro y las variables que lo afectan, por lo que las soluciones son temporales o insuficientes. Al final los más vulnerables e indefensos son los más afectados como el caso de la niña de la historia quien nadie velo por sus derechos y es atendida por profesionales incompetentes que le hacen más daño del ya experimentado.
Increíble y muy impactante su relato Noemi, estoy de acuerdo con su ideas planteadas, ya que lastimosamente ese hecho se repite a diario en nuestra sociedad. Tal como usted expresa, el sistema educativo no nos prepara para defender nuestros derechos y escuchar las necesidades de los demás, más bien, nos preparan para competir y luchar vorazmente unos con otros.
EliminarEstimado Guillermo,
ResponderEliminarMuy valioso análisis de la escuela a la luz de lo que usted llama "la herencia" de la era industrial. Coincido con usted en que los sistemas educativos inspirados en la lógica "industrial" no son, por una parte, lo suficientemente incluyentes para abrigar la diversidad de talentos, y por la otra, tampoco capaces de generar el pensamiento creativo necesario para los proceso de "investigación + desarrollo + innovación".
Leyendo su artículo me surgen las interrogantes ¿Qué medidas de política educativa se requieren para el cambio necesario en nuestras escuelas? ¿la visión "ecologista" es la solución? ¿Cómo se traduce esa visión ecologista en estrategias de desarrollo de nuestras escuelas?
Como oportunidad de mejora –si debo señalar algo– sería intentar generar mayores niveles de concreción en la parte propositiva del artículo, de manera que los lectores comprendamos que esa visión abstracta puede traducirse en elementos concretos y puntuales de nuestras escuelas.
Adelante, continúe escribiendo.
Rolando Balmore Pacheco.
Me parece muy interesante el planteamiento de Guillermo en cuanto a la comparación de la industria y la evaluación. Clarísimo que la industria busca buscar soluciones a problemas creando un solo producto que tenga las mismas características, y sea fácil de reproducir. Del mismo modo que parece que la evaluación, busca evaluar a todos los alumnos con la idea que “tienen que ser iguales a los demás”. Un buen alumno es uno que saca buenas notas, por tanto, es el que ha aprendido.
ResponderEliminarNuestro sistema de evaluación nacional pretende evaluar a todos los alumnos de forma igual, demostrando que los que obtienen mejores resultados son los que más aprenden, cuando en realidad sabemos que todos tenemos diferentes formas de aprender y no podemos ser medidos de la misma manera. Y que una nota o un resultado numérico, no puede medir cuanto aprendimos. Hay muchas dimensiones de la evaluación que se dejan fuera cuando solamente hacemos evaluación cuantitativa, es por esto que un sistema de evaluación nacional debe incluir elementos cualitativos, como observaciones, entrevistas, casos de estudio, entre otros. Como plantea Guillermo, creando “una visión sistémica en su más amplio sentido” donde se evalúe al ser humano de forma integral.